Bloqueo y Línea de Fuego
El bloqueo con candado es un hábito que nunca se debe descuidar. El término bloqueo se refiere a la práctica de colocar un candado que físicamente y de manera efectiva impida que un equipo sea puesto en marcha o energizado mientras se efectúa una reparación o mantención.
Si se hace bien, el bloqueo le asegurará que el equipo no se pondrá en servicio repentinamente evitando la ocurrencia de lesiones graves. Observe estas reglas para el bloqueo:
- Siempre use su propio candado. Si no tiene solicítelo a su jefe directo.
- Bloquee con candado todas las fuentes de energía, incluyendo la energía hidráulica, automática y eléctrica.
- Después de bloquear con candado, siempre pruebe el equipo para estar seguro de que está cortada la energía.
- Espere que el trabajador de relevo le ponga su candado antes de que usted retire el suyo en el cambio de turno.
- Nunca quite los fusibles en vez de bloquear el equipo con candado.
- Nunca preste la llave o combinación de su candado a nadie.
- Nunca le permita a nadie que quite su candado sin su conocimiento.
- Nunca tome atajos y descuide los procedimientos de bloqueo con candado. Podría poner en peligro su vida y las de sus compañeros de trabajo.
Está claro, que una adecuada coordinación y comunicación permite que se puedan ejecutar muchas tareas que requieren de alguna forma el ingreso de una de parte o el total de nuestro cuerpo a la línea de fuego, pero en estos caso con los procedimientos de bloqueo nos preocupamos que los niveles de energía con el que podemos interactuar, hayan sido anulados.
Línea de fuego:
El concepto de línea de fuego, proviene de uno de los comportamientos que los observadores dan en terreno y tratan de identificar como una inquietud, en las diversas tareas que se ejecutan diariamente en faenas. El término línea de fuego representa en forma simple una exposición al peligro, el cual muchas veces no es visualizado claramente y sin embargo involucra un alto potencial de daño asociado. Estar en la línea de fuego, es el acto de interponer nuestro cuerpo o parte de él, entre, frente o bajo una fuente de energía considerablemente mayor a la que nuestro organismo puede soportar y que obviamente, de alcanzarnos puede provocarnos una lesión traumática.
Así, no tiene nada de extraordinario el atravesar frente a un chorro de agua de la manguera del jardín, pero la situación cambia si la manguera tuviese una presión sobre los 100 psi y nuestro ojos sufrieran el impacto. Otros ejemplo de exposición a línea de fuego que pueden existir en nuestra faena son:
- Tránsito de personas bajo cargas suspendidas.
- Una distancia no adecuada entre vehículos durante la conducción.
- Fuerzas de reacción generadas por uno mismo (palancas, resortes, elásticos, etc.).
- Trabajar en equipos y partes en movimiento (correas transportadoras, engranajes, etc.).
- Estacionar vehículos livianos en áreas de tránsito o maniobras de equipos pesado.
A veces, debemos asumir tareas que inevitablemente nos exponen a la línea de fuego, tal es el caso de los soldadores, que trabajan permanentemente expuestos a la proyección de material incandescente. Aquí una protección personal adecuada, permite minimizar las consecuencias..
En otras ocasiones entramos en la línea de fuego, sin que exista necesidad alguna de hacerlo. En éste caso el descuido y el incumplimiento de las normas de seguridad, es la causa de los innumerables errores, que derivan en serias consecuencias. Así por ejemplo:
- Cruzar las calles a mitad de cuadra.
- Hacer reparaciones a equipos en movimiento o energizados.
- Interponerse entre dos partes en movimiento que pueden atraparnos o impactarnos.
Muchas líneas de fuego existen como estado permanente en nuestras operaciones y procesos. El uso de procedimientos de bloqueos, tarjetas y barreras de protección, son ejemplo de medidas de control que pueden ayudarnos a evitar o minimizar la exposición durante la ejecución de una tarea.
La sola identificación de peligros, la implementación oportuna de medidas preventivas adecuadas que ayuden a controlar la exposición al daño y el estado de alerta, no son suficiente para mantenernos protegidos o alejados de ella en forma permanente, pues existe la tendencia natural a olvidarse, irse, "volarse", "estar en otra", o "no estar ni ahí", siendo el inconsciente, el que en un porcentaje importante de nuestra vida dirige nuestros actos. Si no pregúntese porque siempre se detiene frente a una luz roja del semáforo, aún cuando conduce en forma distraída.
Por su naturaleza, el ser humano no puede estar demasiado tiempo concentrado en una tarea, sin que sean afectadas sus capacidades sensoriales y en éste caso, nuevamente el hábito seguro será quien impida cualquier potencial accidente.
